La ciudad de Patna, capital del estado de Bihar a partir de 1935, es una ciudad sagrada establecida en el siglo V a.C. En el siglo III a.C. fue designada como su capital por el emperador Asoka, quien convirtió al budismo en la religión oficial de su reino, que abarcaba la mayor parte de la India. El estado de Bihar es considerado la cuna del budismo, dado que, según la tradición, allí fue donde Buda experimentó la Iluminación y comenzó a predicar. En Patna, Wilkinson inició la parte terrestre del camino que lo iba a llevar al monasterio entre las nubes donde iba a encontrarse con el monje Ananda Mahakasyapa y donde éste le iba a dar más información de la que espera recibir.
Patna se encuentra situada en la llanura aluvial formada por el río Ganges, la región más fértil y más poblada de la India, y el lugar donde surgió la civilización en este país. Es una zona principalmente agrícola, y Wilkinson pudo ver a los costados del camino cultivos de cebada, maíz, caña de azúcar y trigo. Desde allí, Wilkinson debió ascender hasta la cadena del Himalaya, el sistema montañoso más alto del mundo, compartido por India y Nepal. Su destino, pasando de un clima tropical a uno de tipo alpino, era un monasterio en el reino de Sikkim, que cuenta entre sus elevaciones con el monte Kanchenjunga de 8.600 m.
A medida que los campos arados iban quedando atrás y el camino empezaba a serpentear entre montañas cubiertas por bosques, Wilkinson rememoró las circunstancias que lo habían llevado allí. El chogyal o maharajá de Sikkim había enviado a Inglaterra a un monje budista, llamado Ananda Mahakasyapa, como parte de un programa de acercamiento cultural. Este monje había visitado Oxford y allí los especialistas en religiones orientales habían encontrado que la secta a la que el monje pertenecía, aislada del resto de la India por las altas montañas e influenciada por los bhutias (un pueblo de origen tibetano), había desarrollado un tipo de budismo muy apartado de las corrientes principales en el subcontinente indio. Ananda Mahakasyapa había aprovechado su viaje a Inglaterra para conocer la filosofía occidental y, una vez vuelto a la India, se había mantenido en contacto con los profesores de Oxford, consiguiendo que le envíen material adicional al que ya había llevado en su retorno.
Cuando el joven Anthony Wilkinson debía elegir un tema para su tesis doctoral en filosofía, su profesor orientador pensó que una contribución original podía ser el estudio de la filosofía de esta secta remota que, aparentemente, había realizado desarrollos interesantes. Su viaje por la llanura del Ganges, zona donde Siddharta Gautama, llamado el Buda (o sea el Iluminado), vivió y predicó, le permitió ver los numerosos templos donde se veneraba la imagen del Buda. Las altas cúpulas (algunas de más de cien metros), las doradas estatuas de Buda, le habían hablado de un fervor religioso que era difícil de apreciar desde la lejana Inglaterra. En sus cartas, Wilkinson comenta la impresión que le produjo la adoración de los "bodhisattvas", estatuas que representan las encarnaciones de las virtudes del Buda. No es difícil suponer que estos recuerdos llenaban su cabeza cuando los curvados techos del monasterio semejante a una fortaleza donde debía entrevistarse con Ananda Mahakasyapa se iban haciendo cada vez más cercanos.
